Cada vez es más difícil, cada vez es diferente, siempre, mires por donde lo mires, termina habiendo algo que lo jode, que te traba, que te envenena, que te encoge el corazón, que te vacía el alma. Siempre, por algún extraño motivo tiene que ver algo que la jode por culpa (normalmente) de la gente, de los mete-mierda, de los que no saben meterse en sus putas vidas, de los que te dicen algo y luego se hacen los locos... Joder, ¿Qué queréis?¿Matar a alguien?
¿A qué viene esto? A que por culpa de lenguines asquerosos tengo una trabada tremenda que cada día no hace más y más que devorarme, diciendo cosas sobre mi novio que ahora mismo no sé si son ciertas o no o, simplemente, la razón por la que lo dijeron, y ahora venga yo a llorar y llorar y llorar y llorar y llorar como siempre, como parece que se ha convertido mi vida: un camino de llantos.
Ahora cada vez desconfío más y más de mi amor, de la persona con la que me imagine un futuro por delante, la única con la que he imaginado una vida, una historia sin fin, con la que, prácticamente, he hecho planes... ¿Por qué?¿Por qué este sufrimiento? Tal vez si él no hubiera hecho ciertas cosas que hizo yo no pensaría que es capaz de volver a hacerlo (no, no me puso los cuernos), pero lo hizo que es lo que se mantiene y lo que se recuerda a desgracia mía...
Mis amigas me han dicho varias veces que lo deje, solo contándoles el principio de la historia a veces, sin necesidad de decir más, pero es que le amo tanto que empiezo a pensar que a lo mejor solo estoy ciega, con una cinta que yo misma me he atado a los ojos para no poder ver la cruda realidad que se cierne sobre mi, una realidad que ya pesa bastante a mis espaldas y que me gustaría que cambiase. ¿Cómo? Pues muy sencillo: siendo él la misma persona que conocí y me enamoró, esa que no podía estar más de cinco minutos sin hablar conmigo, esa que siempre estaba cariñoso conmigo, esa que me recordaba día si y día también que yo era la única en su vida y que me amaba, esa persona que confiaba en mí y en la que yo podía confiar, esa persona que a pesar de las adversidades siempre seguía, esa que me escuchaba cuando estaba mal y me consolaba, esa que me entendía, esa que me dejaba un mensaje de buenos días todas las mañanas con los que hacía que empezara el día con ánimo, esa que aunque nos estuviéramos aburriendo buscaba algo que hacer que me gustará a mi aunque él prefiriera hacer otra cosa, esa persona que tenía detalles súper lindos conmigo, esa con la que pasaría todos los 365 días del año a su lado o solo hablando, esa persona de la que me enamoré...
Ya nada es como antes, nada es como al principio, y yo estoy empezando a pensar como mis amigas, y la verdad duele, y no quiero que sea así, pero por otro lado no sé que es más doloroso ahora mismo ¿estar con él o sin él? Cada vez empiezan a ser más parecidas ambas opciones...
