10 dic 2011

Tonight

Anoche cerré los ojos e intente no volver a abrirlos. Mis sueños eran agitados mientras mis pensamientos no me dejaban descansar. Deseaba poder desvanecerme cada vez que recordaba cada uno de mis estúpidos fallos. Una cuchilla, eso era lo que quería tener cerca. No aguantaba más, quería desaparecer. Ya ni mi mundo imaginario era suficiente para subsistir. Abrí los ojos, todo se veía oscuro y borroso, la almohada estaba mojada, mi cara empapada y mis ojos humedecidos. Tenía ganas de gritar, pegar golpes a las paredes, pero solo me quedé quieta, ahí, tumbada en la cama, mirando a la nada con la mente en blanco mientras las lágrimas iban cayendo de una en una. Estiré el brazo, agarré el móvil y empecé a escribir cosas sin sentido hasta irme de las ramas. Vuelvo a empezar, así una y otra y otra y otra vez hasta convencerme de que nada de lo que escribiera me iba a consolar, calmar, que solo descargaría mi irá contenida en miles de palabras que la gente interpretaría, las personas comprenderían y los amigos consolarían.